DIARIO
15 de mayo de 2007
¿Qué ha pasado? ¿Cómo he llegado a esto? No, no puede ser cierto. Me han detenido por matar a mi mujer. ¡Por matar a mi mujer! No me creo capaz de eso, pero la policía dice que tienen pruebas. Yo no recuerdo nada. Sé que discutimos, que me marché de casa dando un portazo, insultándola mientras bajaba. Sé que fui al bar y bebí hasta olvidar por qué había discutido, e incluso que había discutido. Volví a casa, no sé cómo, pero amanecí en la cama. Y al pasar el brazo para tocarle el pelo a María, noté con mis manos su cuerpo frío y la sangre seca que manchaba su camisón.
Llamé a la policía. Ellos lo tenían claro: yo era el culpable. Y yo, incapaz de explicar qué había sucedido, sólo podía gritar que no, que no, que yo nunca haría algo así. Ellos me miraron con desprecio. Tienes derecho a hacer una llamada me dijeron. Y a mí, aún borracho y confundido, sólo se me ocurrió llamar al trabajo y decir que no iba a poder ir.
Ahora sólo me queda esperar al juicio.
MALDITAS REJAS

